En qué creemos

Las personas deberían controlar su propia información en vez de ir dejando copias por todas partes.

Durante décadas, las organizaciones han acumulado copias de nuestra información personal y han decidido qué hacer con ellas. Creemos que esa relación está del revés. Tu información debe seguir siendo tuya: tú decides quién la recibe, para qué y durante cuánto tiempo.

Unidy es el punto desde el que una persona controla eso. No un sitio donde nosotros guardamos información sobre ti, sino un sitio desde el que tú autorizas accesos concretos a personas concretas, y los retiras cuando quieras.

Por qué ahora

Antes la gente vivía décadas en la misma casa. Ahora cambiamos de dirección, de ciudad, de país, de teléfono y de correo constantemente, y cada cambio hay que repetirlo ante cientos de organizaciones que guardan su propia copia de nosotros.

Mientras tanto, la cantidad de información que pide cada organización no deja de crecer, mucho más allá de lo que necesitan para atendernos.

Gratis no significa que tú seas el producto

Unidy es gratis para las personas, y nunca lo financiaremos vendiendo información personal.

Nuestro modelo a largo plazo es transparente: con el tiempo, una empresa podrá pagar por llegar a quienes hayan elegido expresamente escucharla. No compra tu información. Pide tu atención, y tú decides si se la das. También puedes decidir que ninguna empresa llegue nunca a ti.

No es una guerra contra las empresas

El problema es cómo creció el sistema, no la gente que trabaja dentro. Las organizaciones también pierden manteniendo copias inexactas de información que nunca necesitaron poseer: coste, riesgo y llamadas de soporte. El mismo cambio les sirve a las dos partes.

No somos otro operador en quien confiar

Los sistemas centralizados te piden confiar en quien los opera. Preferimos no estar en esa posición: Unidy está diseñado para que el operador no necesite acceder a tu información privada, y para que ninguna llave única abra los datos de todos.

Contamos qué es verdad hoy y qué estamos construyendo todavía. Una confianza que aguanta el contacto con la realidad vale más que un producto que parece terminado.