Hacia dónde va Unidy
Cuando millones de personas tengan un Unidy, las empresas dejarán de guardar copias de ti. Te preguntarán, y tú decidirás.
«Dame tu Unidy».
Es lo único que te pedirá una tienda, un banco o un gimnasio. Un botón sustituye a todo el formulario.
Guardan tu ID de Unidy, no una copia de tus datos. Cuando te mudas, tu banco le pide la dirección a tu Unidy, y la tarjeta nueva llega a donde vives ahora.
Tú decides, cada vez
En el momento en que te lo piden, eliges qué reciben y durante cuánto tiempo: solo esta vez, hasta una fecha o hasta que tú lo retires. Puedes cambiarlo o retirarlo después, en tu Unidy.
Menos copias, menos filtraciones
Cada empresa que guarda su propia copia de ti es un sitio más donde tus datos pueden quedarse anticuados, venderse o filtrarse. Cuando las empresas preguntan en vez de guardar, hay mucho menos de ti por ahí que perder.
De qué depende
Esta parte necesita que las empresas se sumen a Unidy, y la conexión para ellas está en construcción. Unidy no puede impedir que una empresa guarde lo que compartes con ella.
Cuantos más preguntemos «¿aceptáis Unidy?», antes lo harán.
Gratis. Nunca hace falta pagar ni dar una tarjeta de crédito.